Ideas para decorar tu casa

Cómo decorar tu casa para que se convierta en un hogar

Llevo ocho años viviendo en el mismo apartamento y durante buena parte de ese tiempo, cada vez que llegaba a casa, me hacía la misma pregunta: ¿por qué parece una casa, pero no un hogar? Sí, tenía los muebles básicos y sí, más o menos me apañaba bien… pero le faltaba algo. Me costó dar con la clave de ese algo: la decoración. Cuando empecé a pensar en qué necesitaba realmente para tener una casa bien aprovechada y, al mismo tiempo, llena de cosas bonitas e inspiradoras, comencé a ver el camino. Aquí va una guía de cinco ideas sobre cómo decorar tu casa para conseguir que se convierta en un verdadero hogar:

Una casa se ve, se vive… y se siente

Si me preguntaran cuál es mi estilo decorativo, no sabría qué responder. Me gustan los materiales orgánicos como el yute y la madera, me chiflan las bases blancas en las que predomina el neutro con algunos (muy pocos) toques de color y soy una loca de las texturas. ¿Eso quiere decir que soy nórdica, boho, contemporánea, orgánica…? No tengo ni idea… y eso que he hecho unos cuantos tests para averiguarlo.

Ahora, si lo que me preguntan es cómo se siente mi casa, lo tengo muy claro: acogedora, fresca y relajante. Para acertar con la decoración hay que trazar un triángulo entre cómo vives tu casa, qué te resulta bonito al ojo y qué sensación quieres tener cada vez que entras por la puerta.

Sabes cómo vives tu casa cuando analizas qué necesitas que te dé cada habitación: ¿más almacenaje en el salón porque devoras libros y ya no tienes donde guardarlos? ¿Una mejor distribución en el dormitorio porque no tienes ni por dónde pasar al otro lado de la cama? ¿O una zona de despacho separada del resto de la casa porque necesitas concentrarte para trabajar? Sabes también cómo se ve, o cómo debería verse, cuando te dejas guiar por aquello que te resulta estéticamente atractivo. Pero realmente la conviertes en un hogar cuando sabes qué sensaciones quieres que te provoque. No empieces definiendo tu casa con un estilo decorativo, comienza con un adjetivo: divertida, vibrante, relajante, austera… Y a partir de ahí, empieza a construir.

Rodéate de objetos funcionales…

Cuando comencé a (re)decorar mi casa, me volví bastante loca. Lo quería todo y todo me gustaba. Tenía una obsesión por llenar todos los espacios vacíos que había en mi diminuto piso. Recuerdo que tenía un hueco libre en el salón, justo al lado de la ventana. Me parecía un rincón perfecto para poner una butaca en la que sentarme a leer. Rebusqué por Internet algo que se ajustara a mi presupuesto y encontré un sillón pequeñito y genial de precio. Me parecía la solución perfecta porque tenía el respaldo bajo y lo iba a colocar delante de la ventana, por lo que necesitaba que no fuera demasiado grande para que la luz (que en mi piso no abunda) pudiera entrar sin obstáculos de por medio.

Cuando recibí la butaca, me di cuenta del error. El sillón era pequeño, claro. Cabía de sobra en el hueco, sí. Y dejaba que entrar la luz, por supuesto. Pero no había quien aguantara sentado en él más de cinco minutos. El respaldo era tan bajo que resultaba incomodísimo sentarse, no digamos ya intentar recostarse para leer o ver la tele. Había comprado un mueble que no servía para la función que yo necesitaba. Y perdí casi 200 euros por el camino. Primera lección sobre cómo decorar mi casa aprendida.

… pero que también sean bonitos

Al principio de mi aventura decoril, creía que funcional y bonito eran dos conceptos excluyentes en el mundo de la decoración. Creía que para decorar una casa tenías que elegir entre muebles prácticos y muebles bonitos. Error, de nuevo. Porque por muy funcional y útil que sea tu decoración, si no te gusta ni te resulta bonita, probablemente te canses de ella rápidamente.

La clave está en encontrar el equilibrio entre ambas caras de la misma moneda. Aunque hay mucha ciencia detrás de esto. He perdido la cuenta de las veces que, rebuscando en tiendas deco, me encuentro con ese mueble o ese objeto que me acelera el corazón… solo para después escuchar esa voz que me dice: “Ni de coña. Te vas a gastar el dinero en algo inútil. Quizás en otra casa, pero definitivamente no en la tuya”.

Cuando estás en plena búsqueda, a veces parece que todo lo que te gusta no es funcional y que todo lo que se ajusta a lo que necesitas no va con tu estilo. No hay ninguna fórmula mágica para esto: solo investigar más y paciencia hasta que la pieza que cumpla con todos los requisitos aparezca.

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Paciencia: un hogar no se construye en un día

El de la butaca fue el primer error garrafal que cometí mientras aprendía cómo decorar mi casa. Además de que el respaldo era demasiado bajo, la había comprado en amarillo porque mi sofá es azulón y pensaba que esa era la única combinación de colores posible. Solo me di cuenta de que detestaba el amarillo en la decoración cuando la coloqué en su sitio. Después vinieron unos cuantos fallos más… y los que quedan por llegar. Decorar exige planificar e investigar, pero también hay una parte de ensayo y error por la que es obligatorio pasar. Y cuanto más despacio lo hagas, mucho mejor.

A mí me puede la impaciencia por verlo todo listo. Pero, al menos en mi caso, ni tenía el presupuesto suficiente para comprarlo todo de una vez ni las prisas han sido mis mejores aliadas. He tenido que dosificar e ir paso a paso, ahorrando durante un tiempo para los muebles más grandes y gastando un poco cada mes en los objetos de decoración para que no se me fuera todo el presupuesto de golpe. Eso me ha permitido ir definiendo mi estilo, descubrir qué me gusta y qué no en la decoración para así evitar, en la medida de lo posible, más errores.

La paciencia tiene otra ventaja: te aseguras de que lo que compres no es fruto de un arrebato de un día, sino que realmente es algo que te encanta. Yo he tenido muebles guardados en mi tablero de Pinterest durante meses antes de poder comprarlos. Me hacían ojitos cada vez que los miraba y me moría de la impaciencia por llevármelos a casa. Pero cuando por fin pude comprarlos, sabía que no me iba a hartar de ellos a los dos meses.

La clave está en los detalles

La estancia de la que más orgullosa estoy en mi casa es el dormitorio (aunque en mi mini-apartamento tampoco es que tenga mucho dónde elegir…). La he podido diseñar 100% a mi gusto, sin tener que reutilizar o reubicar apenas muebles que ya tenía, por lo que la decoración es totalmente yo. Pero aunque la cama me encanta y la cómoda que elegí es preciosa, lo que le da vida son los pequeños detalles: unas baldas con mis libros, las mesitas a las que les he dado mil vueltas hasta conseguir la viñeta perfecta, la manta de punto gordo que coloco sobre la cama en cuanto llega el invierno…

Lo habitual es que casi todo el presupuesto que tenemos para decorar nuestra casa se nos vaya en los muebles, pero no te olvides de los detalles. Textiles, jarrones, objetos deco, ¡plantas!… y si además lees, libros, muchos libros. Eso es lo que hará que tu casa pase de ser una perfecta imagen de catálogo a convertirse en un verdadero hogar.

Bárbara Sánchez Ramos
barbara.snramos@gmail.com
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