Cómo distribuir bien una casa

El secreto para distribuir tu casa y aprovechar cada centímetro

Da igual cuál sea el tamaño de tu casa. Grande, mediana o pequeña. Una cajita de cerillas, un piso de lo más normal o incluso un pseudopalacete (ja, ¿pero esos existen de verdad?). A la hora de decorar, hay siempre un primer obstáculo que salvar: ¿cómo puedo distribuir el espacio en mi casa?

Esto es evidente en los proyectos más grandes. En una reforma integral, por ejemplo, la redistribución del espacio es la clave sin la cual es imposible abordar el resto del proceso. Pero también ocurre en los proyectos más modestos. Decorar una habitación desde cero o incluso algo tan sencillo como reubicar los muebles del salón exige pensar primero en cómo queremos utilizar el espacio. Y para eso, para aprovechar al máximo cada centímetro en casa, hay dos herramientas infalibles: los planos a escala y la zonificación.

Qué son los planos a escala

Hace unos días os contaba en Instagram que he descubierto una afición oculta de lo más friki. Desde hace unos meses estoy estudiando interiorismo y nos están enseñando a dibujar planos a escala. Y me flipa. A mano, a ordenador… no me importa cómo, yo le doy a todo. Me encanta tirar líneas, pero lo que más me gusta es ver cómo con un plano a escala puedes diseñar un espacio desde cero y asegurarte de que lo que estás ideando en tu cabeza (y sobre el papel) va a quedar bien en la realidad.

Un plano a escala es una representación que hacemos de un espacio, de tal forma que hay una relación de proporción entre las medidas que dibujamos sobre el papel y las medidas reales de ese espacio. Así, si por ejemplo yo dibujo el plano de mi salón a escala 1/50, significa que 1 centímetro en el papel equivale a 50 centímetros en la realidad.

En interiorismo, básicamente hay dos tipos de planos: las plantas y las secciones o alzados. La planta es la representación del espacio a vista de pájaro, como si lo estuviéramos viendo desde arriba. O para para los instagrameros, como si estuviéramos haciendo una foto tipo flatlay y nosotros fuéramos la cámara. Por ejemplo, esta es la planta de una terraza que me ha tocado diseñar:

Cómo distribuir bien una terraza

Y los alzados y secciones son la representación vertical (y en dos dimensiones) de ese espacio. Esta es la sección que dibujé para la terraza que os comentaba arriba:

Cómo distribuir bien una terraza

La clave con estos planos está en combinarlos. La planta de esa terraza por sí sola no nos permite entender bien cómo funcionará el espacio. Y lo mismo ocurre con la sección. Pero si los analizamos juntos, entonces sí nos podemos hacer una idea muy completa de cómo va a quedar el espacio (y para mí, que vivo en un minipiso con dos minibalcones, dibujar esa terraza inmensa que es más grande que mi casa ha sido una tortura).

Y yo, ¿cómo los puedo utilizar?

Aunque de primeras toda esta historia de los planos a escala pueda parecer liosa, en realidad es muy sencilla. Os lo dice una que es de letras. Tampoco hay que tener una visión espacial muy desarrollada; con ver dos o tres planos, el ojo ya se va acostumbrando a leerlos.

Pero esto, en el día a día, ¿para qué sirve? Buenas noticias: no hace falta dedicarse profesionalmente a la decoración o al interiorismo para sacarle provecho a los planos a escala. O, al menos, a los planos a secas. Sobre todo a la hora de aprender cómo distribuir tu casa.

Como os cuento en el primer capítulo del curso Dale la vuelta a tu casa en 5 días, cuando se empieza a decorar, lo mejor es comenzar buscando lápiz y papel. Porque hay que dibujar. Dejar la casa bonita es importante, sí, pero de poco sirve si no se ajusta a tus necesidades o al uso que haces de cada estancia. No deberías tener la misma distribución en el comedor si sois cinco en casa y tenéis a toda la familia invitada a comer los domingos que si sois dos y preferís cenar todas las noches en el sofá delante de la televisión.

Los planos te ayudan a procesar toda esa información. Si además están dibujados a escala, son una herramienta de lo más fiable. Pongamos, por ejemplo, que estás pensando en comprar un sofá. Has medido el hueco del que dispones en casa y has medido también el sofá que tienes en mente. Encaja. Estupendo. ¿Pero va a quedar realmente bien? ¿Proporcionado con el tamaño de tu salón y con el resto de muebles? ¿Va a dejar suficiente distancia de paso con la mesa de centro o con la ventana? Todos esos detalles, que son muy difíciles de apreciar a simple vista, se ven perfectamente en un plano a escala.

Los interioristas dibujan este tipo de planos a escala detalladísimos y por ordenador (con programas, además, prohibitivos por su precio, como Autocad) y lo hacen porque son, precisamente, su principal herramienta de diseño. Pero a nivel usuario también es posible sacarles provecho.

Cómo distribuir bien un salónSeguramente antes de comprar un mueble grande para el salón o de darle una vuelta a tu dormitorio habrás garabateado un croquis en una libreta para hacerte una idea de cómo iba a quedar aquello que se te había ocurrido. Y si te digo que convertir ese croquis en un verdadero plano a escala es facilísimo, ¿me crees? Solo necesitas dos cosas: dedicarle un poquito más de tiempo y hacerte con un escalímetro. Si no sabes lo que es, no te preocupes. Hasta hace unos meses yo tampoco tenía ni idea de qué era y ahora se ha convertido en mi mejor amigo.

El escalímetro es una regla (la que ves en la foto que hay al principio de esta entrada) con diferentes escalas que te permite, precisamente eso, dibujar a escala. Cuestan menos de 10 euros, las puedes encontrar en cualquier papelería y son sencillísimas de usar. Solo tienes que tomar medidas del espacio, coger papel y lápiz, elegir la escala en la que quieres dibujar (las más habituales para interiores son 1/20, 1/25 y 1/50) y empezar a tirar líneas.

Hace unos meses compré en Ikea un armario para poner detrás de la puerta en mi habitación y tenía dos dudas: no sabía si iba a quedar proporcionado para ese hueco y me parecía que la puerta no iba a librar con una cómoda que tengo justo delante. En 20 minutos, literalmente, tomé medidas del hueco, apunté las del armario y dibujé un plano a escala. Cuando montamos el armario, ya sabía que iba a quedar perfecto.

De todas formas, si no te apetece hacer un esfuerzo extra, el croquis sencillo que habíamos hecho al principio también nos vale. No vas a tener la exactitud y la fiabilidad que te da un plano a escala, pero sí vas a tener una representación que te va a servir como punto de partida y como guía en la distribución de tu casa.

Aprende a zonificar para distribuir tu casa

Además del escalímetro, hay otro palabro del que no había oído hablar jamás antes de empezar a estudiar interiorismo. Pero desde que nos han presentado, también nos hemos hecho íntimos. Os hablo de la zonificación. Es un paso previo a la distribución del espacio, pero para mí es incluso más importante.

Voy a poner como ejemplo mi salón para explicarlo. Si tuviera que decorarlo desde cero, lo más probable es que me lanzara a dibujar un plano con los muebles típicos que tiene un salón: un sofá, una mesa de centro, un mueble para la televisión… Pero si quiero hacer el paso previo de zonificar, antes de dibujar ese plano o antes siquiera de pensar en qué muebles voy a colocar, primero tengo que reflexionar sobre qué uso le doy a mi salón. Y hablo del uso real, no del que debería o del que me gustaría.

Os voy a soltar el rollo teórico primero y después vamos a lo divertido. Los usos son las actividades genéricas que se realizan en un espacio concreto. Nos sirven para dividir ese espacio en módulos más pequeños. Esto que parece muy técnico es, en realidad, de sentido común. Así, por ejemplo, en una casa hay un uso de dormir, otro de estar, otro de cocinar… por lo tanto habrá una estancia dormitorio, otra salón y otra cocina.

Esta misma técnica de división se puede aplicar dentro de una misma habitación. En mi salón, yo identifiqué cuatro usos diferentes:

Descansar
Comer
Leer
Almacenar

Con esos usos en mente, puedo dibujar un plano de zonificación en el que asigno zonas concretas para cada uno de esos cuatro usos:

Cómo distribuir un salón

Estos planos son sencillísimos y ni siquiera tienen que ser a escala. Con cuatro garabatos, es más que suficiente. Después, puedo ir colocando en el cajón de cada uso los muebles que necesito:

Descansar: sofá
Comer: mesa de centro
Leer: butaca + librería con puertas + baldas
Almacenar: mueble de la tele con espacio de almacenaje + librería con puertas + mesa de centro con espacio de almacenaje

Y voilà, así es como quedaría el plano con el pack completo de muebles colocados en las zonas que he asignado a cada uso:

Cómo distribuir un salón

Aunque no te atrevas a dibujar o con tus croquis garabateados te apañes bien, no importa. Para mí, a la hora de distribuir una casa, lo más importante es hacer esa reflexión sobre cómo usas tu espacio. A veces vamos con el piloto automático o no sabemos muy bien por dónde meterle mano a los proyectos… por eso creo que zonificar puede ser una herramienta muy útil. Y como veis, no hace falta ser ningún profesional para hacerlo. Basta con pensar un poquito y analizar cómo usamos nuestras casas. Y así nos aseguramos de que no se pierde ningún centímetro por el camino.

Y no sé vosotros, pero yo vivo en poco más de 50 metros cuadrados, así que de centímetros no voy sobrada…

¿Tenéis algún proyecto en mente para el que creáis que zonificar os puede ayudar en algo? Os leo en los comentarios 🙂

Bárbara Sánchez Ramos
barbara.snramos@gmail.com
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